Pues gracias a Marta aquí he llegado, no te puedes ni imaginar la ilusión que me ha hecho, no me lo esperaba. Yo te recuerdo a menudo, pero no esperaba que después de cuatro años se te ocurriese pensar en mí. Me conociste cuando acababa de pisar el instituto y aquí estoy... ¡haciendo matrícula para bachillerato!.
A mí me va más o menos como siempre, sigo siendo la misma y sigo mirándolo todo como tú dices "con lupa" para aprender cada día más, que es con lo que más disfruto en la vida. Bueno, con eso y con las personas que he de decirte que sí han aparecido para llenar mi corazón, las amigas de verdad siguen ahí y confío en que nunca se irán y por lo demás... ¡ay, el amor! Todavía me acuerdo del poema "del niño amor" de Quevedo que nos anotaste en el encerado, desde ese día no lo he vuelto a olvidar. Mi novia es una tía maravillosa que está siempre dándolo todo por verme sonreír y me apoya en todas mis majaderías ¡pero cuanto quiero a mis delirios, no los dejaría por nada!.
El caso es que bueno, mi vida nada, evolucionando, ahora que lo pienso he cambiado tanto desde la última vez que nos vimos... la esencia es la misma, sólo tomé algunos matices ¿sabes? Mi alma sigue en pie y mi espíritu bailando, es mi mente la que va tomando fuerza.
Muchas gracias de nuevo por la dedicación, pero ¿qué hay de esa profesora que soltaba juventud por los poros? ¡Ella también merece palabras y más palabras que dejen huella y recuerden que es de lo más grandioso que puede aparecer en tu vida! Que nos conociésemos fue casualidad, quieras o no, y yo no creo en el destino, pero de haberlo... ¡tengo que darle las gracias!. Gracias a ti he aprendido que merece la pena ser como uno es y valorarse de verdad, porque el corazón es lo más fuerte para acunar la mente y las palabras de una persona; quizá nunca se te haya pasado por la cabeza enseñármelo, pero desde luego que lo he aprendido. Me lo he pasado muy bien siendo tu alumna y he disfrutado como una niña con todo lo que de ti ha salido. Puede que no tuviese mucho que aprender de determinantes, siempre se me dieron muy bien esas cosas, pero sí tendré siempre que aprender de la vida, y desde luego tu espíritu, ese que te brilla en los ojos cada vez que sonríes, me ha ayudado mucho. Hablando de cosas que se me dan bien... se me da genial reconocer a gente que merece la pena y en ti he reconocido no sólo a una buena profesora, sino a una colega formidable.
Espero que te digan algo mis palabras y no te aburra tanta letra repetida.
Deseo con todo mi corazón que te vaya todo tal y como lo desees.
Y desde aquí también aprovecho para darle la enhorabuena a las personas que tengan la suerte de rodearte en tu día a día.
Jamás te olvidaré, me llena de felicidad saber que tú no me has olvidado.
Porque sé que si algo es relamente verdad, nunca llega a desaparecer del todo.
Gracias por todas esas cosas y muchas más que nuestra hermosa lengua todavía no me permite expresar del todo, pero te dejo mi corazón para que las sientas al abrazarte.
Tú sabes que no soy cursi, ¡nada más lejos! ¡Pero me has llegado al corazón, qué narices! ¿ves? no escribo palabrotas porque mi buena buena buena profesorita me enseñó
¡Recuerda que ahora sé dónde estás, no desaparecerás fácilmente!
¡Un besazo enorme!
Que te quiero, tía. Que te quiero, leñe.
